La falacia de la inflación

Autor: Germán Guevara Millán

Pocos tienen en cuenta la inflación a la hora de gestionar sus finanzas personales. Sin embargo, pensamos que no es suficiente tenerla en cuenta. ¿Qué inflación es la correcta para cada familia? No es lo mismo una familia con varios hijos en la universidad que un matrimonio ya jubilado. En el presente artículo veremos que es necesario tener en cuenta la inflación específica de cada familia a la hora de gestionar sus finanzas personales.

Tras el convulso verano que hemos vivido en los mercados, comenzaba Septiembre cargado de noticias, una de las cuales era el regreso de la deflación. No sé la razón, pero es un tema que les encanta a los periodistas: “la inflación vuelve a terreno negativo en agosto” era el titular que redoblaba. Supongo que es porque se sale de lo normal aunque, en realidad, en los últimos años ya no sabemos qué es lo “normal”.

Partimos de la base que el cálculo realizado por el INE (tasa de variación anual del IPC en agosto del -0,4%) es absolutamente riguroso desde el punto de vista estadístico (por suerte aún no estamos en Argentina ni en Venezuela) y, por ende, nos lo debemos creer.

En un entorno en que los depósitos están dando en torno al 0,50%, es curioso que muchos profesionales consideren que siendo la inflación negativa (-0,4%), la rentabilidad real de dicha operación para su cliente sea de entorno el 0,9%. En este caso (dirían ellos), estaríamos incluso mejor que cuando nos retribuían los depósitos al 2%-3% (qué buenos tiempos) pero la inflación era del 3%-4%. Pero tal análisis parte de una falacia: creer que su cliente es España. De hecho, cada familia tiene su propio nivel de inflación que depende de sus hábitos de consumo.

En BISSAN nos esforzamos para conocer profundamente a nuestros clientes y esto nos permite brindar un asesoramiento más ajustado a su realidad. Considerar que un cliente tiene una inflación del -0,4%, es suponer que él y su familia tienen una cesta de compra compuesta por 489 artículos!!! En dicho listado hay artículos que es imposible que se apliquen a determinados clientes: desde artículos de jardinería, educación infantil y universitaria (a la vez) o tabaco, por citar sólo algunos ejemplos. Además, cada Comunidad Autónoma atiende a realidades diferentes y se toma el dato genérico para cada situación específica. Si analizamos los datos de agosto por CCAA, encontramos una mayor dispersión de la esperada: hay ocho Comunidades donde el dato de inflación varía +/- 0,2% con respecto al -0,4% nacional (es decir entre el -0,2 y el -0,6%), pero en otras nueve se distancia mucho de la media: desde el +0,2% de Baleares al -0,9% de Extremadura, con Cataluña en el -0,1%.

IPC mapa España Fuente: www.ine.es > Nivel y condiciones de vida (IPC) > índices de precios de consumo y vivienda > Índice de precios de consumo (información detallada) > Resultados > Medias anuales.

Lo que ocurre a nivel nacional se replica a nivel regional: en el caso de Cataluña, la variación anual del IPC era del -0,5% en Girona, -0,4% en Lleida, -0,5% en Tarragona y del 0,00% en Barcelona. A falta de datos más específicos, es fácil suponer que los precios también tendrán diferentes tendencias dentro de la misma provincia o incluso dentro de la misma ciudad.  Sólo hay que mirar alrededor.

Pero retomemos otro aspecto que comentamos al inicio de este artículo: la cesta de la compra. Difícilmente nuestros clientes tienen una cesta de la compra compuesta por 489 productos y servicios. Considerar que el patrón de gasto del cliente replica el patrón de gasto incluido en el cálculo del IPC es muy poco realista. A continuación, vemos las ponderaciones actuales de cada uno de los subgrupos que componen la cesta del IPC a nivel nacional:

Tabla IPC ponderación

Fuente: www.ine.es > Nivel y condiciones de vida (IPC) > índices de precios de consumo y vivienda > Índice de precios de consumo (información detallada) > Resultados > Ponderaciones.

El método BISSAN consiste en: ORDEN, OBJETIVOS e INVERSIÓN. En el proceso de poner orden, hacemos un minucioso inventario de las cuentas para identificar las principales partidas de ingresos y gastos, con el objetivo de conocer el nivel de vida real y capacidad de ahorro real de la familia.  Este ejercicio nos suele reafirmar el error de considerar la inflación general como la de ellos, pues por ejemplo, su partida de medicina es superior al 3%, enseñanza superior al 2%, ocio y cultura superior al 7% y, en muchos casos, vivienda inferior al 13%.

Cuando planificamos objetivos específicos, ya no sólo tenemos en cuenta la situación actual del cliente, sino también nuestra estimación de la inflación futura del producto o servicio que constituye su objetivo. Por ejemplo, en el caso de la universidad para los hijos, la inflación educativa es superior a la general y se deberá tener en cuenta.

Hasta aquí hemos resaltado el error de considerar el dato de inflación publicado mensualmente para hacer una planificación financiera. El problema es que, precisamente en el entorno de la planificación financiera, donde por definición estamos hablando de los proyectos (objetivos) a largo plazo de la familia, asumir un valor de inflación equivocado tiene unas consecuencias tremendas.  A manera de ejemplo: tratar de mantener el poder adquisitivo de 50.000 euros usando una inflación genérica del 1%, mientras que la inflación del cliente está más cerca del 2,5%, genera los siguientes errores según el plazo de la inversión.

Cálculo error IPC

Muchas veces los objetivos financieros de las familias usan un mal dato de inflación, lo que lleva no sólo a tener más probabilidad de no cumplirlos sino a no saber a qué se ha debido. Evidentemente no sabemos qué inflación va a existir en el futuro, pero podemos ajustar mucho más nuestras previsiones de futuro tomando en consideración la inflación particular de cada familia en base a sus patrones de consumo.