Autor: Àlvar Valls Solanes

El trepidante desplome de la bolsa china ha sido noticia las últimas semanas. Sus explicaciones, sin embargo, suelen ser más bien superficiales y no llegan al fondo de los problemas que han precedido los acontecimientos más recientes. En este artículo trataremos de llegar al fondo de la cuestión y mostraremos cómo se trata de un ejemplo más de la adicción a la deuda de la que Xavi San Miguel ya habló con claridad la semana pasada.

Los antecedentes ideológicos de la crisis china

Para entender la subida brutal y consiguiente desplome de la bolsa y lo que lo ha acompañado, tenemos que remontarnos al pasado socialista del país. La China moderna se empezó a construir en 1980, cuando Deng Xiaoping llegó al poder sustituyendo a la facción socialista más ortodoxa, después de décadas de una ausencia total de libertad económica. El resultado de ese cambio fue la legalización de la libre empresa, la apertura parcial a la inversión extranjera, la privatización de las tierras, etc. Es innegable que ello ha significado un gran avance para los ciudadanos chinos, y el aumento del PIB del país en aproximadamente el 10% anual desde 1985 ha sido bautizado como el milagro económico chino.

Realmente, el crecimiento de China y el aumento de la calidad de vida de sus ciudadanos en estos años no han sido ningún milagro, sino el resultado natural de librar de repente de las cadenas del socialismo a mil millones de personas tremendamente empobrecidas. Pero la liberación no ha sido completa. Y es que, a pesar de las reformas, China continúa siendo en gran medida socialista: Heritage Foundation lo describe como un país donde la libertad es mayoritariamente ausente, y tiene el puesto 139 (de 178) del índice de libertad económica que publica el think tank. En los últimos cinco años apenas ha subido de ranking y se encuentra entre países como Yemen o Sierra Leona.

Una de las manifestaciones más claras del dirigismo que todavía se encuentra en la ideología de la clase gobernante china son los planes de desarrollo quinquenales que el estado ha implantado desde las reformas iniciales (y que formaban parte del crecimiento desenfrenado del PIB). Estos planes se han basado en gran medida en el desarrollo de ciudades e infraestructuras y han sido financiados a través del sistema bancario, que es básicamente propiedad del estado. Ello significa básicamente que el estado imprime dinero para pagarse a sí mismo y a sus proveedores, reduciendo el poder adquisitivo de la moneda, es decir, provocando inflación.

China - Inflación

Ilustración 1. La tasa de inflación en China ha sido tremendamente volátil y desbocada desde el inicio de las reformas. Fuente: Trading Economics

La burbuja productiva china y sus consecuencias

El intervencionismo económico se manifestó de forma especialmente exagerada desde 2008. Hasta entonces, como en Estados Unidos y Europa, la economía de burbuja había provocado un recalentamiento que acabó en pánico bursátil y reducción drástica de la actividad. Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos y Europa, China se embarcó en un sueño Keynesiano de gasto público desenfrenado para que a corto plazo no se redujera la actividad.

El gobierno gastó el equivalente a 586.000 millones de dólares mayoritariamente en construcción de infraestructuras y viviendas, financiados por deuda del gobierno central y gobiernos locales. Además, el gobierno se aseguró de que la banca aumentara los préstamos de manera dramática, provocando un nuevo recalentamiento que infló de nuevo los precios y provocó un derroche de recursos monumental en proyectos económicamente insostenibles. Para que se hagan una idea de la magnitud de lo ocurrido, China usó más cemento de 2011 a 2013 (6,6 gigatoneladas) que Estados Unidos de 1901 a 2000 (4,5 gigatoneladas). De hecho, la “inversión” en infraestructuras, viviendas e industria local ha representado en los últimos años cerca del 50% del PIB, lo que probablemente significa que el segundo está artificialmente inflado por proyectos que no se volverán a producir.

China - Ciudad fantasmaIlustración 2. El nuevo distrito de la ciudad de Yingkou es uno de los muchos ejemplos de áreas urbanas construidas que están abandonadas por la falta de demanda. Fotógrafo: Tim Franco.

China - Deuda sobre PIB

Ilustración 3. La deuda total de China como porcentaje de su PIB ha aumentado significativamente desde poco antes del inicio del programa de gasto (en 2007 era del 158% mientras que a mediados del año pasado ya era del 282%). Como decíamos, parte del PIB es artificial, con lo cual la proporción real de deuda en relación con la riqueza del país es todavía mayor. Fuente: Business Insider.

El problema no acaba aquí. El crédito proporcionado a los gobiernos locales, constructores, etc., aumenta el riesgo financiero de estas entidades. Pero, precisamente por utilizarse para llevar a cabo malas inversiones, estos promotores tarde o temprano sufren una falta de demanda que reduce su rentabilidad, de forma que tienen dificultades en devolver sus créditos, la banca entra en riesgo de quiebra y la economía se contrae de la misma forma abrupta en la que se expandió. Es lo que empezó a ocurrir unos dos años atrás en China.

Posiblemente como respuesta a lo que estaba pasando y para que los ciudadanos no perdieran la confianza en el liderazgo del partido, el gobierno chino llevó a cabo una serie de medidas referentes al mercado bursátil. Por una parte, a finales del año pasado abrió a los extranjeros la posibilidad de invertir en acciones del índice de Shanghai. Además, después de permitir ya en 2010 comprar acciones de forma apalancada, redujo el margen requerido para invertir. Des del verano pasado los medios de comunicación del gobierno empezaron a fomentar la especulación en el mercado de acciones. También el año pasado la banca en la sombra china[1] dejó de proporcionar créditos a las pequeñas y medianas empresas debido a las malas perspectivas, y empezó a invertir en activos financieros como las acciones. Finalmente, no olvidemos que un alto porcentaje de los participantes en la bolsa de Shanghai todavía son inversores no profesionales que apenas tienen educación financiera, lo que la hace especialmente vulnerable a la volatilidad.

China - Margin Debt

Ilustración 4. Desde que el gobierno legalizó la compra apalancada de acciones, su porcentaje en relación con el total de acciones en circulación se disparado cerca de tres veces por encima de la bolsa de Nueva York, uno de los mercados bursátiles más desarrollados del mundo. Fuente: Vox.

No es tan de extrañar, pues, que en un año la bolsa china experimentara una subida tan exagerada ni que después bajara como lo ha hecho. La misma dinámica de endeudamiento y confianza que empuja al mercado hacia arriba lo hace hacia abajo una vez empiezan a reducirse los precios de las acciones. Sin embargo, en medio de una subida enorme bursátil nosotros (ni nadie) es capaz de decir hasta cuándo subirá. De hecho, la bolsa China podría haber subido mucho más.

Una amenaza para todos

A pesar de todo, uno no debe dar a la cuestión de la bolsa china una importancia que no tiene. La financiación empresarial en China se produce principalmente a través del sistema bancario, no a través de la bolsa. La capitalización total de la bolsa representa el 40% del PIB, mientras que en EEUU representa el 140%. Además, solamente el 15% de las familias chinas poseen acciones, a diferencia de, por ejemplo, Estados Unidos, donde más del 50% de los adultos invierte en acciones.

Lo que sí merece una mayor preocupación es la relación de la crisis china con el resto del mundo y su potencial desestabilizador. Recordemos que China se había convertido en las últimas décadas en una potencia industrial y un consumidor ingente de materias primas proporcionadas por países como Australia, Canadá o Brasil, maquinaria industrial estadounidense y alemana y componentes de otros países del sudeste asiático. China es, de hecho, el mayor importador de materias primas del mundo (véase la ilustración 5), con un porcentaje todavía mayor en algunas materias primas en concreto. Incluso podríamos decir que el crecimiento frenético de China ha ayudado a inflar burbujas inmobiliarias en Canadá o Australia.

China - Importaciones mundiales

Ilustración 5. Porcentaje del total de importaciones mundiales de materias primas de cada país en agosto de 2015. Fuente: Forbes.

La desaceleración china está resultando en una reducción de la demanda de estos productos. La forma fácil de lidiar con el problema es vender más barato, por ejemplo, reduciendo el precio de la divisa china, tal y como ya se ha producido. Esto solamente va a empeorar más la situación de los proveedores, que cobrarán en moneda devaluada, y de los competidores, que verán subir el precio de sus mercancías en términos relativos. Estamos, pues, ante un ejemplo más de un aumento desenfrenado del crédito que ya ha resultado en una devaluación de la moneda (y por tanto una reducción de la riqueza de los ciudadanos). Un capítulo más de una guerra de divisas que amenaza la estabilidad mundial desde que la reducción artificial de los tipos de interés ha dejado de ser suficiente para recalentar las principales economías.

En definitiva, el endeudamiento masivo y los proyectos mastodónticos nunca han sido una buena receta para el crecimiento sostenible de la riqueza de un país. Es una lección que los dirigentes chinos deberán aprender pronto si no quieren dificultar la transición del gigante asiático hacia una sociedad rica y moderna. Conseguirlo no beneficiaría solamente a los ciudadanos chinos. Una China estable, próspera y libre nos ahorraría sobresaltos a todos y contribuiría al bienestar del mundo entero.

 

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[1] “Banca en la sombra” es el término utilizado para referirse a las instituciones financieras que no son oficialmente bancos pero participan en la intermediación financiera a través de otras formas legales para no estar sujetos a las estrictas regulaciones bancarias.